SEPARACION Y DIVORCIO

Una ruptura sentimental siempre puede ser difícil de llevar, tanto si se produce durante el periodo de noviazgo, como si tiene lugar una vez que ya ha habido una convivencia entre la pareja.

Las causas que pueden dificultar más las rupturas son:

  • Que venga de un modo inesperado para uno de los miembros, sin unas crisis claras entre la pareja que pueda dar indicios de una mala relación.
  • Que no sea de muto acuerdo y sea uno quien abandona a la pareja mientras que el otro quiere continuar.
  • Tener hijos en común.
  • Haber tenido una relación de larga durada
  • Cuando más cerrada haya sido la pareja, más difícil será la ruptura por falta de apoyo, rechazo de anteriores amigos ya dejados de lado y ausencia de una vida alternativa.
  • Existencia de una tercera persona que hace que la relación llegue a la ruptura.

No hay que olvidar que tanto para quien decide romper como para quien es abandonado, la ruptura de una pareja es un momento de estrés y de crisis importante. Supone un cambio de vida radical, volver a ser una persona independiente, volver a pasar más tiempo con familiares y amigos que antes era tiempo invertido en la pareja, empezar a realizar actividades de un modo solitario, potenciar hobbies, en definitiva, volver a reorganizarse la vida. Si se añade los sentimientos amorosos hacia la otra persona, y la tristeza por la pérdida, podemos ver que es un momento difícil.

Si pasados unos meses la persona no consigue superar la ruptura y rehacer su vida adaptándose a la nueva situación sentimental; es decir, persisten los sentimientos de tristeza y añoranza por lo perdido, es cuando se habla de un estancamiento, y esto es algo que no debe dejarse pasar porque puede conducir a una depresión que se alargue en el tiempo y que marque radicalmente la vida de una persona.

En estos casos, lo mejor es pedir ayuda, dejarse acompañar por otras personas y acudir a un profesional para aprender a superar esos momentos de pérdida y tristeza.

Una de las cosas que más dificultan o retrasan las separaciones es la presencia de hijos en común. Esta es una razón muy importante para intentar salvar la pareja, pero no para mantener una relación a toda costa a pesar de que alguno de los dos o ambos puedan ser infelices con la otra persona. Los niños lo pasan mal con la separación de sus padres y pueden estar una temporada con sentimientos de culpabilidad (si no se les explica adecuadamente los motivos de esa decisión), o con miedo al abandono. Pero lo cierto es que no tienen dificultades para reponerse rápidamente de esta crisis y no tardan en volver a organizar su vida según una nueva rutina. Para los niños es mucho mejor dos hogares bien estructurados, donde reciba atención y amor, y donde exista una estabilidad, que un único hogar donde sus padres presten más atención a las discusiones de pareja que a la educación del hijo, y donde existe una inestabilidad y un clima de infelicidad por parte de ambos. Esto aunque a corto plazo no supone un problema para el niño, a largo plazo es algo que puede marcarle mucho más que un simple divorcio bien intencionado.

 
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