
En los últimos años la violencia doméstica o violencia de género se ha convertido en un tema muy político, con la aprobación de nuevas leyes condenándolo, y social, con su aparición constante en medios de comunicación, manifestaciones, asociaciones, etc.
El maltrato psicológico puede darse por sí solo y sin que implique en ningún momento ningún tipo de violencia física. Aunque el hecho de no recibir lesiones corporales no evita que se produzca un gran daño emocional del que es difícil recuperarse, aún cuando el maltratador ha desaparecido de la vida de la víctima.
Características del maltrato psicológico:
- Insultos gritos y comentarios despectivos hacia la persona o a sus seres más cercanos.
- Insistencia en su poca valía como persona y su poca capacidad por hacer las cosas bien.
- Limitar el contacto que se pueda tener con amigos y familiares (rechazando cualquier tipo de amistad o relación que pueda hacer)
- Control exagerado por parte del maltratador (querer saber donde esta la otra persona constantemente, decidir su forma de vestir, restringir la capacidad de decidir sobre los gastos económicos, no permitir su promoción personal y profesional...)
- Celos obsesivos y de posesión sobre la víctima (llegado a poder vigilar o espiar)
- Golpes del maltratador a la persona maltratada, o a objetos con intención intimidatoria.
- Amenazas con el daño físico o el abandono.
- Chantaje emocional.
- Presionar o chantajear para tener relaciones sexuales.
- Culpabilizar de todas estas características a la propia víctima.
Detrás de este comportamiento del maltratador habitualmente se suele esconder una gran falta de autoestima, necesidad de control, hipersensibilidad a lo que los demás piensen de él y una falta de otros modelos alternativos de relación personal íntima no basados en la violencia y la agresividad. De ahí que de cara al exterior puedan mantener una apariencia cordial y pacífica, intentando aislar a la víctima para que no se pueda descubrir su modo de comportamiento.
- Sentimientos de culpabilidad.
- Baja autoestima.
- Aislamiento social.
- Dependencia emocional.
- Ansiedad.
- Depresión y sensación de no tener salida.
- Patrones inadecuados de crianza (en el caso de que niños sean víctimas o testigos del maltrato)
Es frecuente que se produzca en la víctima un proceso de indefensión aprendida. Esto significa que, tras tantas situaciones en que dicha persona ha sido castigada sin que tenga ninguna salida posible a esa situación, cuando por fin encuentra o se le proporciona la solución, ella no es capaz de aprovecharla, quedando como bloqueada y permitiendo que el maltrato prosiga.
- Incubación (tensión): El maltratador se empieza a alterar, tiene tensión por diferentes motivos y comienza a estar nervioso e irascible.
- Maltrato: La tensión lleva directamente a la explosión final del maltrato en sus distintos niveles, ya sea físico o psicológico.
- Arrepentimiento: El maltratador siente miedo de que la pareja le abandone y se arrepiente de sus actos. Suplica el perdón de la otra persona, se humilla si es necesario y hace promesas de que lo sucedido nunca se va a repetir.
- Luna de miel: Se hacen las paces y es como si comenzase el romance desde el principio. El maltratador puede volver a reconquistar a su pareja, tener detalles con ella y ser 'encantador' temporalmente. La víctima, después del sufrimiento de las fases anteriores, se siente bien y confía en que no se volverá a repetir.
- De nuevo in cubación.
Por ello las personas que han sufrido violencia doméstica suelen necesitar una gran cantidad de ayuda y años de seguimiento y de soporte familiar, médico, policial, económico, social y psicológico. Recordamos que se trata de una situación donde normalmente se ha producido una larga situación de violencia, de aislamiento y de depresión y falta de autoestima, así que la salida no es sencilla. Afortunadamente hoy día ya comienza a haber los medios necesarios para poder ayudar adecuadamente a este tipo de personas.
Cabe mencionar que, aunque la violencia doméstica normalmente equivale a violencia de género, del hombre hacía la mujer, también existen otros tipos (por ejemplo de mujer a hombre). Esto se torna relevante en las situaciones en las que el maltrato no se produce dentro de la pareja, sino a hacia otros familiares (padres hacia hijos, hijos hacia padres, hacía los abuelos...). Estas situaciones no tienen tanta relevancia pública pero son igualmente graves y preocupantes.
