ADICCIONES

Una adicción, farmacodependencia o drogadicción es un estado psicofísico causado por la interacción de un organismo vivo con un fármaco, caracterizado por la modificación del comportamiento y otras reacciones, generalmente a causa de un impulso irreprimible por consumir una droga en forma continua o periódica, a fin de experimentar sus efectos psíquicos y, en ocasiones, para aliviar el malestar producido por la privación de éste, es decir, el llamado síndrome de abstinencia.

La búsqueda y el consumo compulsivo de sustancias psicotrópicas, aunque, de manera más genérica, se aplica también a diversos hábitos que son nocivos, pero que resultan gratificantes para el sujeto. Usualmente el término se ha vinculado al consumo de sustancias psicoactivas, pero se ha extendido a otras situaciones que no requieren del consumo de ninguna sustancia, como el juego (ludopatía) o el uso de Internet.

TIPOS DE ADICCIONES

La sensación de bienestar o placer que produce el consumo de algunas sustancias es provocada por transformaciones bioquímicas en el cerebro, de tal manera que la ausencia de consumo provoca el efecto contrario: malestar generado por la carencia de químicos que alivien la tensión.

El placer que provoca la sustancia al adicto es poco duradero y según transcurre el tiempo, el placer es menor. Esta insensibilización progresiva se denomina tolerancia. Si las drogas se usan como un escape de problemas que no se saben resolver, la probabilidad de adicción es mucho más alta que si es por motivos lúdicos. Aunque siempre hay, en mayor o menor medida, algún tipo de riesgo.


Alcoholismo
El alcoholismo es una dependencia con características de adicción a las bebidas alcohólicas. Se caracteriza por la necesidad de ingerir sustancias alcohólicas en forma relativamente frecuente, según cada caso, así como por la pérdida del autocontrol, dependencia física y síndrome de abstinencia.

Indicios

Existen algunos indicios asociados a la adicción al alcohol que deben ser tenidos en cuenta:
- No poder mantener la decisión de dejar o reducir el consumo
- Cambios de humor sin motivo
- Beber por las mañanas antes de ingerir ningún alimento
- Gastos excesivos
- Bajo rendimiento laboral e intelectual
- Errores no habituales
El test CAGE, de uso muy común es un autodetector muy fiable, que plantea las siguientes cuestiones:
- Haberse planteado reducir o eliminar el consumo de alcohol.
- Sentirse molesto cuando alguien dice que ha bebido demasiado.
- Levantarse por la mañana sintiéndose culpable por haber bebido la noche anterior.
- Beber por la mañana para anular los efectos de la resaca.

Dentro de la dependencia física al alcohol se distinguen dos formas distintas de beber, una continua, en la que el enfermo necesita consumir a menudo o diariamente bebidas embriagantes, y otra episódica, llamada dipsomanía, en la que se alternan etapas de abstinencia relativamente prolongadas (el enfermo pueden durar una semana o más sin beber) con severas recaídas.

La dipsomanía difiere de una borrachera ocasional (intoxicación aguda) y del consumo perjudicial de alcohol (cuando hay consumo continuo de bebidas pero éste puede abandonarse) debido a que se presentan tres o más de los siguientes aspectos en un lapso de 12 meses:

  • Deseo intenso o compulsión por consumir alcohol.
  • Disminución de la capacidad para controlar o interrumpir el consumo de bebidas embriagantes.
  • Presencia de síndrome de abstinencia durante los períodos en que se abandona la sustancia estimulante, mismo que genera nuevas recaídas.
  • Aumento progresivo en la cantidad o concentración de las bebidas para conseguir los mismos efectos que originalmente se producían con dosis más bajas (resistencia al alcohol).
  • Abandono progresivo de otras fuentes de placer o diversiones, a causa del consumo de la sustancia.
  • Persistencia en el consumo de alcohol a pesar de las consecuencias perjudiciales que ocasiona física y mentalmente.

Los tratamientos contra el alcoholismo incluyen programas de desintoxicación realizados por instituciones médicas. Esto puede suponer la estancia del paciente durante un periodo indeterminado, (quizás varias semanas), bajo tutela en hospitales especializados donde puede que se utilicen determinados medicamentos para evitar el síndrome de abstinencia. Después del período de desintoxicación, puede someterse al paciente a diversos métodos de Terapia de grupo o psicoterapia para tratar problemas psicológicos de fondo que hayan podido llevar al paciente a la dependencia. Además, se puede apoyar el programa con terapias que inciten al paciente a repugnar el alcohol mediante fármacos como el Disulfiram, que provoca fuertes y repentinas resacas siempre que se consuma alcohol. La terapia nutricional es otro tratamiento. Muchos alcohólicos tienen síndrome de resistencia a la insulina, un desorden metabólico debido al cual el cuerpo no regula correctamente el azúcar causando un suministro inestable a la circulación sanguínea. Aunque este desorden se puede tratar con una dieta hipoglucémica, esto puede afectar a su comportamiento y su estado anímico. Estos síntomas son efectos secundarios que se observan a menudo en alcohólicos sometidos bajo tratamiento de desintoxicación.

Consecuencias del alcoholismo en la familia
Es muy habitual que ante la frustración, impotencia e indefensión que genera el fenómeno del alcoholismo en el seno de la familia, se produzca una pseudoadaptación que puede mantenerse durante años, amparada en un mecanismo de negación.
Se debe tener en cuenta que el alcohol anida en la familia de forma progresiva.
En un primer momento el alcohólico es capaz de justificarse y convencer a sus familiares de que su consumo es algo circunstancial y prescindible, sin embargo pronto las tensiones se multiplicarán hasta que finalmente se consolida la desorganización y la carga emocional negativa arrastra a toda la familia.
Tal situación genera conflictos muy significativos. En el caso de menores con padres dependientes se observan desviaciones en el desarrollo de la personalidad tales como inseguridad, agresividad, ansiedad, miedo o baja autoestima. Otro hecho muy frecuente es la 'dependencia emocional' entre familiares lo que da lugar a una co-adicción, muy común en la pareja o entre padres e hijos.

Alcohol y
jóvenes
Un 75% de los jóvenes son consumidores de alcohol, y un 40% lo hace de forma habitual los fines de semana. Además de existir un marco cultural propicio que refuerza el consumo, existen otros factores que favorecen el abuso de alcohol en los jóvenes y un inicio temprano, como son la permisividad creciente en las familias, circunstancias personales que puedan inducir al consumo y la necesidad de identificarse con un grupo de iguales e integrarse en él (en busca de novedades, diversión, acercamiento al otro sexo, etc.)

 

Tabaquismo
El tabaquismo es la adicción al tabaco provocada, principalmente, por uno de sus componentes activos, la nicotina; la acción de dicha sustancia acaba condicionando el abuso de su consumo.

Fumar no sólo es "un hábito", también es una drogadicción, ya que cumple con todos los criterios que definen al consumo de una sustancia como tal:

Existencia de tolerancia
Dependencia
Síndrome de abstinencia en ausencia de la misma
Comportamiento compulsivo
El máximo responsable de la dependencia es la nicotina, sustancia con un gran poder de adicción similar al de otras drogas como la heroína o cocaína.
La forma de dependencia que genera el hábito de fumar es:
Dependencia física, provocada directamente por la nicotina y es la responsable del síndrome de abstinencia.
Dependencia psicológica, el hábito de fumar se ha convertido en una compañía en todo tipo de situaciones, después de las comidas, con el café, al hablar por teléfono, etc ..., y parece imposible cambiar esta relación.
Dependencia social, el fumar sigue siendo un acto social, se hace en grupos, en ciertas reuniones de ocio, tras cenas con los amigos, y sobre todo sigue siendo un hábito que distingue a ciertos grupos de adolescentes dándoles un valor social de rebeldía y de madurez malentendidos.

Tratamiento del tabaquismo

1. Compartamentales y psicológicos
Materiales de autoayuda.
Consejo breve.
Asesoramiento o counselling.
Educar para analizar motivaciones, asociaciones y situaciones de riesgo; aprender a afrontar situaciones conflictivas y búsqueda de apoyo social.
Apoyo social.
Apoyo grupal.
Métodos psicoterápicos.

2. Farmacoterapia
Tratamiento con sustitutivos de la nicotina (TSN): chicles, inhalador, spray, parches y comprimidos.
Bupropion.
Agonistas o antagonistas de los receptores nicotínicos: lobelina y mecamilamina.
Aversiva: acetato de plata.

3. Otras terapias
Ejercicio físico.
Acupuntura e hipnoterapia.

Drogodependencia
La drogodependencia o drogadicción es un tipo de adicción considerada como enfermedad crónica, recurrente y tratable que consiste en el abuso de drogas, frecuentemente ocasiona daños en la salud.

Drogodependencia física
La dependencia física es la que se crea en el organismo de una persona debido al consumo continuado de una sustancia, de manera que necesita dicha sustancia para funcionar con "normalidad". Dicha dependencia física también es creada por la sintomatia del sujeto, ya que al dejarla produce el sindrome de la abstinencia y eso provoca sudoración, vomitos, entre otros sintomas físicos.

Drogodependencia psicológica
La dependencia psicológica consiste en la necesidad de tomar alguna sustancia por placer o por un malestar. Las drogas que provocan ésta clase de dependencia son las que afectan al cerebro y al sistema nervioso central, se presenta reducción de la tensión, ansiedad, euforia, e incremento de la capacidad física y mental.

 

Adicciones relacionadas con actividades

Ludopatía (adicción a jugar)

La ludopatía se retroalimenta siguiendo un mecanismo específico y característico: el autoengaño. Un ludópata juega convencido de que hace lo correcto, que al final él podrá resolver los problemas (principalmente económicos) en los que se encuentra. Para el ludópata no es posible dar "marcha atrás", la única alternativa es seguir jugando, y buscará dinero desesperadamente. Así asiste, aparentemente impertérrito, a su más profundo declive.

se caracteriza por no reconocer su adicción; la ilusión por poder controlar el azar, enteramente improbable, le incita a seguir jugando. Así mismo dejar de jugar, al igual que con otras drogas, implica un síndrome de abstinencia, caracterizado por cefaleas, trastornos digestivos, alteración del sueño, debilidad, sudoración, palpitaciones y temblores.

Comportamiento del ludópata
La mayoría de los jugadores se enganchan en la fase de ganancia. Seguirán jugando, apostando cada vez más dinero, hasta perderlo todo. En ese momento se produce la necesidad inminente y subjetiva de recuperar el dinero perdido, para ello buscarán más dinero, invertirán todo su tiempo y arriesgarán todo lo que tienen, incluso pueden recurrir a la estafa o al delito.

Para recibir el diagnóstico, el individuo debe cumplir al menos tres de los siguientes síntomas:

  1. Preocupación. El sujeto tiene pensamientos frecuentes sobre experiencias relacionadas con el juego, ya sean presentes, pasadas o producto de la fantasía.
  2. Tolerancia. Como en el caso de la tolerancia a las drogas, el sujeto requiere apuestas mayores o más frecuentes para experimentar la misma emoción.
  3. Abstinencia. Inquietud o irritabilidad asociada con los intentos de dejar o reducir el juego.
  4. Evasión. El sujeto juega para mejorar de su estado de ánimo o evadirse de los problemas.
  5. Revancha. El sujeto intenta recuperar las pérdidas del juego con más juego.
  6. Mentiras. El sujeto intenta ocultar las cantidades destinadas al juego mintiendo a su familia, amigos o terapeutas.
  7. Pérdida del control. La persona ha intentado sin éxito reducir el juego.
  8. Actos ilegales. La persona ha violado la ley para obtener dinero para el juego o recuperar las pérdidas.
  9. Arriesgar relaciones significativas. La persona continúa jugando a pesar de que ello suponga arriesgar o perder una relación, empleo u otra oportunidad significativa.
  10. Recurso a ajenos. La persona recurre a la familia, amigos o a terceros para obtener asistencia financiera como consecuencia del juego.
Rehabilitación del ludópata
El optimismo del ludópata es muy valioso cuando se da cuenta de su enfermedad y decide dejar de jugar. Abandonar la mentira y la ocultación le proporcionan un nuevo estado de ánimo. El primer paso es buscar ayuda. Ponerse en manos de profesionales cualificados es indudablemente la mejor manera de consolidar un cambio de actitud. Durante su rehabilitación es muy importante que el ludópata vea restringido su acceso al dinero hasta haber adquirido ciertas cotas de autocontrol, así mismo existe la posibilidad de legalizar una "autoprohibición" para impedir el acceso a locales de juego.

Ejercitar el estado de 'alerta' y practicar la auto-observación son condiciones necesarias. Se deben evitar situaciones de alto riesgo y planificar qué hacer ante una crisis. Con ello poco a poco se irá cambiando el estilo de vida, se prestará más atención a la familia y se adquirirán nuevos valores más saludables.


Adicción al sexo
La hipersexualidad o adicción al sexo es el deseo de mantener un nivel de comportamiento sexual humano lo suficientemente alto como para ser considerado clínicamente significativo.

Se tiene una necesidad incontrolable por sexo de todo tipo, desde relaciones sexuales con otras personas hasta masturbación o consumo de pornografía. Las formas de adicción más extendidas son la práctica abusiva de la masturbación, la promiscuidad obsesiva y, de más relieve, el acoso sexual.

La hipersexualidad se caracteriza por una frecuente estimulación genital que, una vez alcanzada, puede no resultar en la satisfacción emocional (o sexual) a largo plazo del individuo. En cambio, va acompañada en ocasiones de sentimientos de malestar y culpa. Se piensa que esta insatisfacción es la que alienta la elevada frecuencia de estimulación sexual, así como síntomas psicológicos y neurológicos adicionales.

La represión sexual impuesta y excesiva puede conducir a la adicción al sexo.
Y también lo contrario: un inicio temprano y frecuente de conductas sexuales puede incurrir en obsesión, especialmente si se ha sufrido algún tipo de abuso sexual

Adicción al trabajo
El perfil del adicto al trabajo está bien definido: es muy habitual el carácter obsesivo, con tendencia al perfeccionismo y a la exigencia excesiva sobre sí mismo, aunque también sobre los demás, acompañado de un afán desmesurado por acumular dinero. Si además presenta rasgos de personalidad narcisista, el adicto puede transformarse en alguien déspota y manipulador con irrefrenables ansias de poder

 

Internet
Conectarse a la red conlleva en la mayoría de los casos a implicarse en actividades positivas y una mejora en la calidad de vida, sin embargo también puede convertirse en adicción.

Señales de alerta ante el uso de internet
Algunos indicios que señalan una posible adicción a Internet son el descuidar horas de sueño (dormir menos de 5 horas), pensar constantemente en la red aún sin estar conectado, recibir quejas de personas cercanas o recurrir al autoengaño con relación con un uso desmesurado de Internet.

Rasgos del adicto a Internet
Algunos déficits que caracterizan al adicto a Internet son la baja autoestima, la introversión, alto nivel en la búsqueda de sensaciones y tendencia a la fantasía descontrolada. Su perfil a menudo corresponde al de una persona joven, generalmente varón, con buen nivel cultural, conocimientos de tecnología e inglés, de profesión liberal y buen nivel social. Como factores de riesgo cabe citar la carencia de objetivos personales, la baja tolerancia al aburrimiento, dificultad para las relaciones interpersonales y la falta de habilidades para desenvolverse en el mundo real.


Codependencia (adicción a los demás y/o sus problemas).

Cleptomanía (adicción a robar)
Es un trastorno del control de impulsos que lleva al robo compulsivo.
Una persona con este desorden se siente obligada a robar cosas, como bolígrafos, adornos o decoraciones de pared. A menudo no es consciente de realizar el hurto hasta que ha pasado aproximadamente una hora.

Cuando esta obsesión provoca excitación sexual, se utiliza el término sexópata con necesidad de robar cleptofilia. El cleptómano, a diferencia del ladrón, roba por necesidad de satisfacer un desorden mental, mientras que el último roba, por diversión, o necesidad de satisfacer un bienestar material, económico o social llegando incluso al profesionalismo. Un ladrón puede pasar horas, días e incluso años planeando un gran golpe, mientras el cleptómano obedece generalmente a un impulso relativo dependiendo del lugar y tiempo en que se encuentre.

 
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