
Muchas veces no somos conscientes de ello, pero la vida es un proceso de continuo cambio. Cada día, cada minuto, cada segundo el devenir de sucesos es incesante, aunque no lo percibamos.
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Cada respiración, cada latido de nuestro corazón es un proceso de cambio... De contracción de nuestro miocardio pasamos a relajación, y luego a contracción... y así sucesivamente. De hecho, es éste el mecanismo que nos mantiene con vida. Mirándolo desde este punto de vista, no es sólo que la vida conlleve cambios, sino que los cambios son el motor de la vida.
Todos estudiamos en el colegio eso de que los seres vivos son todo aquello que nace, crece, se reproduce y muere, mientras que lo inerte no sufre estos procesos, que son, al fin y al cabo, cambios. .
Debemos trabajar nuestra conciencia de los cambios para poder aceptarlos. Es necesario que trabajemos día a día con la idea de que las personas y las cosas no son permanentes, sino que varían, cambian... En un proceso de cambio continuo, aunque de forma visible sólo veamos los cambios "aparentes".
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El trabajo continuo con la idea de que los cambios ocurren continuamente nos permite entenderlos como naturales y, por tanto, aceptarlos y aprender de ellos.
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Carlos Díaz.
Psicólogo.
