El suicidio, como cuestionamiento social

Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística correspondientes al año 2009, indican un aumento del número de suicidios en España, elevándose a nueve personas por día. Se convierte así en la primera causa de muerte violenta por delante de las producidas por accidentes de tráfico.

La Real Academia define el suicidio como la acción de quitarse voluntariamente la vida. El sociólogo francés Émile Durkheim (1858-1917) describe en su obra “El suicidio” tres tipos de suicidios: el egoísta, resultado de que la vida ha perdido su razón de ser; el suicidio altruista, que se explica por una posición social exterior al individuo; y el suicidio anómico, que aparece cuando las normas de la sociedad dejan de estar en armonía con los valores del individuo.

Según los datos ofrecidos en la segunda edición de los Encuentros de Psiquiatría celebrados en Sevilla en abril de 2011, en España se producen al año más de 3.000 suicidios, y es aún más preocupante el número de aquellos que lo intentan: se calcula que por cada suicidio consumado, se producen otros 20 fallidos, por lo que unas 60.000 personas muestran algún tipo de conducta suicida al año en España.

Para Durkheim, la imitación es un factor relevante en la propagación del suicidio. En su ensayo comprobó que cuando se producía una muerte de este tipo, la misma era copiada por otras personas de la misma localidad. Los medios de comunicación, conscientes de ello, comparten la regla de no divulgar informaciones sobre suicidios, para, de acuerdo con esta teoría, evitar “contagios”.

Sin embargo, el aumento de la tasa de suicidios, que en Grecia ha sido del 40% según la revista médica británica The Lancet, indica que la imitación no es causa única del suicidio, sino que siempre existe una constelación de razones que incitan al individuo a quitarse la vida. Por ello, es de capital importancia que órganos públicos y hospitales pongan en marcha programas de prevención y diagnóstico de potenciales suicidas, y no continuar con la ley del silencio que hasta ahora ha regido el tratamiento del problema.

El sociólogo, Juan Carlos Pérez Jiménez, autor del libro “La mirada del suicida”, apunta que "uno de los factores recurrentes en el suicidio es la soledad y el aislamiento y que todos estamos en manos de los demás y nuestras relaciones dependen de quienes tenemos cerca". Por ello, critica que “el suicidio esté secuestrado del imaginario público”; debería abordarse por los medios de comunicación sin caer en el morbo e insistiendo en la necesidad de hacer prevención, apunta el sociólogo. No debemos olvidar que el suicidio es una crítica contra el mundo entero, cuestiona la sociedad en la que vivimos, dice Pérez Jiménez.

28-10-2011. e-mail del autor: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 
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